Vídeo – Visión de un foraster

Visión de un foraster

Lluís Bort

El presente trabajo pretende ser una llamada de atención a la población para recuperar el patrimonio molinero abandonado que, por el olvido y la despreocupación, está desapareciendo en la isla de Mallorca. Este estudio no tiene la finalidad de analizar con profundidad la tipología de los molinos de extracción de agua que existen al largo del territorio mallorquín, más bien es un trabajo de estudio del paisaje mallorquín desde un punto de vista de un “foraster” cuando llega a la isla por primera vez y empieza a descubrir su patrimonio desde el aire mientras aterriza el avión. Se trata de un trabajo fotográfico desde una visión arquitectónica, que busca poner en valor el maravilloso patrimonio molinero que caracteriza esta isla, más concretamente se centra en la importancia que tuvieron los molinos de agua en el Pla de Sant Jordi, hacia mediados del siglo XIX.

En el año 1845 el ingeniero holandés Paul Bouvij firmó un contrato con los propietarios del Pla de Sant Jordi, para proceder a su desecación, que en ese momento albergaba tres estanques pantanosos llamados “S’Estanc Blanc”, “el Botxar” y “la Bassa d’en Vidrer”. Debido a ellos, esta zona era un foco de paludismo y otras infecciones y por eso decidieron proceder a su desecación. De este modo también obtuvieron una zona extensa muy óptima para la explotación agrícola.

Aunque desde el Consell de Mallorca ya se han promovido programas de ayudas para la restauración de los molinos, gran parte de ellos siguen en estado de abandono. También existe el proyecto “Molins de Campos” en el que se plantearon una serie de actuaciones que no sólo suponían la rehabilitación del molino a efectos culturales y estéticos, sino que también suponían una reconversión total del mismo y la de su entorno, para aprovechar la fuerza del viento para producir energía eléctrica.

Volviendo al inicio, en este trabajo se quiere reivindicar la importancia que tiene el patrimonio en cada uno de los territorios en los que se encuentra y por ello, el empeño en luchar por no dejarlo en el olvido y recuperarlo para darle una segunda oportunidad.

El patrimonio es nuestro origen, nuestra seña de identidad. Su olvido, nuestra desaparición.

 

 



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