Casa Madera y Barro
Casa Madera y Barro
Luis Arredondo (Arrel Estudi) y Aina Deyà (Oval Estudio)
La Casa Madera y Barro se plantea como un ejercicio de equilibrio entre innovación constructiva y respeto por la memoria arquitectónica del lugar. El proyecto explora la relación entre los sistemas industrializados contemporáneos y la tradición material mallorquina, estableciendo un diálogo entre la precisión de la estructura de madera y la presencia artesanal de los materiales vernáculos.
La vivienda se organiza alrededor del vacío del patio, entendido como el verdadero espacio articulador del proyecto. Más allá de ser un elemento exterior, este espacio funciona como una extensión natural de la vivienda, diluyendo los límites entre interior y exterior y favoreciendo una forma de habitar vinculada al clima mediterráneo.
La estructura prefabricada de madera constituye uno de los elementos fundamentales del proyecto. Su elección responde tanto a criterios ambientales y de eficiencia constructiva como a una voluntad expresiva: la madera queda vista en techos y elementos portantes, convirtiéndose en la protagonista de los espacios interiores y aportando una atmósfera cálida, ligera y honesta.
Gracias a las propiedades mecánicas de la madera laminada, la vivienda consigue resolver grandes luces sin apoyos intermedios en las zonas comunes. Esta estrategia permite generar una planta baja abierta, flexible y visualmente continua, donde la estructura deja de ser únicamente un sistema constructivo para convertirse en parte esencial de la experiencia espacial.
Casa Madera y Barro: un diálogo entre tradición e innovación
La identidad material de la Casa Madera y Barro nace del contraste entre dos lenguajes aparentemente opuestos. Por un lado, la ligereza y precisión geométrica de la estructura de madera industrializada; por otro, la textura, irregularidad e inercia térmica de la baldosa de barro tradicional mallorquina.
Este pavimento cerámico continuo en la planta baja conecta la vivienda con el territorio y recupera una forma de construir ligada a la cultura material de Mallorca. Así, los materiales no solo resuelven aspectos funcionales, sino que construyen una narrativa basada en la memoria y la continuidad con el paisaje construido.
La combinación entre madera y barro permite establecer una relación equilibrada entre lo contemporáneo y lo tradicional. Mientras la estructura de madera aporta ligereza y capacidad de adaptación, el pavimento cerámico introduce una dimensión táctil y atemporal que conecta la vivienda con los sistemas constructivos históricos de la isla.
Casa Madera y Barro: luz, patio y confort climático
La captación solar y la ventilación natural se han trabajado de manera específica en cada nivel de la vivienda. En la planta baja, la relación directa con el patio se consigue mediante una gran carpintería de aluminio que ocupa prácticamente todo el frente interior. Esta apertura transforma el límite entre casa y exterior en una transición casi invisible, permitiendo que la luz mediterránea invada los espacios domésticos.
En la primera planta, un segundo patio interior situado entre los dormitorios garantiza iluminación natural y ventilación cruzada en todas las habitaciones. Esta estrategia mejora el confort ambiental y reduce la dependencia de sistemas mecánicos, aprovechando las condiciones climáticas del entorno.
El patio se concibe así como una auténtica estancia exterior. Durante gran parte del año amplía la superficie habitable de la vivienda y genera un microclima propio gracias a la combinación de vegetación, sombra y luz filtrada. El resultado es un espacio de descanso integrado en el corazón de la casa.
El diseño de este espacio exterior presta especial atención al equilibrio entre texturas, materiales y vegetación preexistente. El verde de las plantas suaviza la presencia de los muros y la luz cambiante a lo largo del día construye diferentes atmósferas, transformando el patio en un pequeño oasis dentro del tejido urbano.
Una fachada entre memoria y contemporaneidad
La relación de la vivienda con la calle se resuelve mediante una estrategia basada en la superposición temporal. El proyecto conserva la fachada original de mampostería en planta baja, manteniendo la escala urbana y el carácter histórico del tejido existente.
Sobre este basamento tradicional, la vivienda incorpora una intervención contemporánea mediante una gran persiana corredera que funciona como una segunda piel. Este elemento permite controlar la radiación solar, regular la ventilación y graduar la relación visual entre el interior y el espacio público.
Además, su carácter móvil genera una fachada cambiante donde la luz y las sombras modifican continuamente la percepción del edificio. Durante el día, la persiana filtra la entrada de luz y protege los espacios interiores; durante la noche, permite revelar parcialmente la actividad doméstica, generando una relación dinámica entre vivienda y ciudad.
De este modo, la Casa Madera y Barro establece un diálogo equilibrado entre pasado y presente, entre tradición constructiva mallorquina y nuevas formas de habitar. La documentación fotográfica del proyecto busca poner en valor esta relación entre materia, luz y espacio, mostrando cómo la arquitectura contemporánea en Mallorca puede reinterpretar los sistemas constructivos tradicionales desde una mirada actual.
Esta misma atención por la luz, los materiales y la memoria del lugar está presente en otros proyectos fotografiados en Mallorca, como Casa Periscopio, una vivienda entre medianeras en Montuïri donde la recuperación de las preexistencias, la entrada de luz natural y la materialidad se convierten en las principales herramientas del proyecto.

Fachada exterior y persiana corredera de madera (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Salón y cocina integrados alrededor del patio interior (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Cocina y estructura vista de madera laminada (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Relación entre cocina, patio interior y vegetación (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Patio interior con piscina como extensión del espacio doméstico (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

El patio como elemento articulador entre interior y exterior (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Vegetación y luz natural en el patio central de la vivienda (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Salón abierto con estructura de madera vista y pavimento de barro (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Recibidor y núcleo vertical de comunicación de la vivienda (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Escalera interior de barro, madera y metal (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Espacio de trabajo con iluminación natural hacia el patio (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Dormitorios abiertos al patio interior de la vivienda (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Dormitorio principal entre los dos patios interiores (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà

Dormitorio principal con estructura de madera vista (Palma) 2026 | Luis Arredondo y Aina Deyà
